La distribución de la luz.
La configuración de nuestro entorno físico y lumínico determina, en gran medida, la sostenibilidad de nuestra atención y el confort que experimentamos al final de la jornada.
La regla del contraste
El ojo humano se adapta constantemente a las variaciones de luminosidad. Trabajar frente a una pantalla brillante en una habitación oscura obliga al mecanismo de enfoque a realizar reajustes perpetuos. Esta disparidad lumínica es uno de los factores principales de la fatiga ambiental.
Para suavizar esta transición, la ergonomía moderna sugiere implementar iluminación de sesgo ("bias lighting"). Esto consiste en colocar una fuente de luz difusa detrás del monitor, reduciendo el fuerte contraste entre el foco de atención y la periferia.
Deslumbramiento
Posicionar la mesa de trabajo de modo que la ventana quede de frente o justo a la espalda incrementa el reflejo. La disposición perpendicular a la fuente de luz natural es la más eficiente.
Humedad del aire
Los aires acondicionados resecan el entorno. Dado que parpadeamos menos al concentrarnos, un ambiente con baja humedad acelera la pérdida de confort superficial.
Ángulo y Altura
La disposición física de la pantalla también juega un rol informativo vital. El borde superior del dispositivo debe estar alineado horizontalmente con la vista. Esto fomenta una mirada ligeramente inclinada hacia abajo (aprox. 15 grados).
Este ángulo no solo mantiene el cuello en una posición neutral, sino que permite que el párpado cubra una mayor superficie del globo ocular, reduciendo la exposición al aire circundante.